Manuel Antonio Velandia Mora nos dice “Lo nuestro fue amor a primera vista”

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Lo nuestro fue amor a primera vista, era el último chico disponible y no resistí la tentación, tenía que ser mío. Me lancé en una veloz carrera y lo tomé entre mis manos. Cuando el comerciante recibió el dinero yo respiré profundamente y celebré con un enorme sorbo de un refresco la alegría de tener mi propio Chiqui-Pride. Su cuerpo de arco iris no solo es el símbolo de la diversidad, es también símbolo de la riqueza cultural, social y política. Nunca pensé estar allí, tan solo había viajado a México para hablar en un Congreso. Fue una coincidencia que precisamente ese 17 de junio de 2006 se llevara a cabo la Marcha del orgullo lésbico-gay por la avenida Reforma. Todo confluyó para que yo estuviera ese medio día en la Plaza de la Constitución de la ciudad de México, informalmente conocida como El Zócalo. No había pensado en permanecer por varios días en la ciudad, pero una amiga, Sara Fernández, me invitó a hospedarme en su casa. Nunca pensé en comprarme un pequeño oso de peluche, yo tan solo había salido para hacer algunas fotos pero cuando le vi supe que siempre le había querido. Ya me había arrepentido de no comprarlo en New York o en San Francisco, y no sabría cuándo coincidiría con otra marcha del orgullo en cualquier otro lugar del mundo, y menos aún si allí también era posible conseguir mi Chiqui-Pride. Ahora que he tenido que refugiarme en España, él viajó conmigo. Ha estado en Madrid, Valencia, San Sebastián y Alicante. No sé en donde estaré en el próximo Día del Orgullo LGTBI, pero allí donde esté, celebrando o no, mi pequeño oso multicolor estará conmigo.

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